Si no sabes qué estudiar, estudia STEM



Silvia Lavado, responsable del Observatorio de Género de la Universidad Europea y profesora de Ingeniería de la Escuela de Arquitectura, Ingeniería y Diseño.

“Vivimos en un momento de la Humanidad tremendamente interesante. Estamos en medio de una revolución científica y tecnológica como nunca antes se había visto, conectados con todo el mundo, incluso con nuestros electrodomésticos, vía Internet, con una misión de exploración a Marte en camino, y con coches autónomos conduciendo solos por las carreteras de California.

 

Las oportunidades profesionales para las personas con una formación STEM (siglas en inglés de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas) son casi ilimitadas, y se considera que el 90% de los empleos en un futuro próximo estarán definidos por estas cuatro ramas de conocimiento. Sin embargo, como profesora de ingeniería en la Universidad Europea, estoy viendo cómo, últimamente, la proporción de chicas en mis aulas está decreciendo, lamentablemente.

 

No es algo puntual, las vocaciones STEM no están creciendo como podría esperarse, sino que incluso están disminuyendo, y más aún entre las mujeres. No es que fuéramos nunca mayoría, ni siquiera la mitad, pero ahora hay grupos en los que la presencia femenina es anecdótica, y eso es muy preocupante. Nuestras capacidades para las ciencias no son inferiores a las de los varones, es más, si atendemos a las notas, llegamos a ser incluso mejores.

 

La sociedad no puede permitirse renunciar a la mitad del talento, todos salimos perdiendo. La brecha salarial de la que tanto escuchamos hablar, se inicia con las elecciones de carrera de las mujeres. Si sabemos ya que los empleos con mayor seguridad y salario van a tener un altísimo componente tecnológico, orientemos a las generaciones que vienen hacia ellos. Ayudemos a nuestras niñas y jóvenes a disfrutar de las ciencias, a experimentar con ellas. Siempre podrán recurrir a su educación para triunfar.

 

La ingeniería es una profesión muy atractiva, en la que trabajas con equipos de personas de distintas nacionalidades, estás en la vanguardia de la innovación tecnológica y tienes la posibilidad de trabajar para grandes empresas o para ti mismo. En todos los sectores hacen falta ingenieros, y la industria tiene que acostumbrarse a ver a mujeres en puestos de liderazgo. Cada vez hay más modelos de mujeres que cambian el mundo desde el STEM y esto tiene que llegar a los colegios para una educación en igualdad.

 

Es habitual que asociemos los inventos y la historia de la tecnología con protagonistas masculinos, pero esto es conocer solo la mitad de la historia. ¿Saben nuestras chicas que el primer software lo escribió una mujer, Ada Lovelace? ¿Que una actriz, Hedy Lamarr, inventó el wifi? ¿Que las matemáticas de la teoría de la relatividad de Einstein las desarrolló su esposa, Mileva? La ciencia es de todos y el conocimiento crece cuando todos tenemos acceso a él.

 

En la actualidad hay un montón de iniciativas para fomentar las vocaciones STEM entre las más jóvenes. Normalmente trabajan con colegios o colectivos para llenar este hueco que tanto estamos notando. Desde el programa Mujer e Ingeniería de la Real Academia de Ingeniería, hasta Technovation que llega de Estados Unidos para fomentar que las niñas programen y emprendan, pasando por ChicaStem de Code-educaLAB, los programas Ada y Diana del Instituto de la Mujer, el Premio L’Oreal Unesco para Mujeres en Ciencia, STEM Talent Girl, o InspirinGirls. Las empresas se están volcando en este tema, saben que necesitarán a esas científicas.

 

Las chicas participantes en estas iniciativas salen motivadas, más conscientes de su valía y con una autoestima reforzada. Un gran número de ellas terminan convencidas de estudiar una carrera de ciencias, se han dado cuenta de que valen, porque ¡claro que valen!

 

No se va a permitir que haya barreras para que las mujeres tengamos una carrera tecnológica exitosa. La conciliación familiar y laboral aún es una asignatura pendiente, pero cada vez estamos todos más convencidos de que la paternidad debe ser compartida, de que las tareas del hogar son responsabilidad de todos los que viven en él y de que la carrera de la mujer y sus ambiciones profesionales son tan importantes como las del hombre. Estos mensajes están calando en la sociedad, parece que lentamente, pero desde luego sin tregua.

 

En definitiva, cuando veas a una joven dudando sobre qué estudiar, o sobre sus capacidades para la ciencia, o sobre las dificultades de una carrera en ingeniería, insístele en que ella vale, que la necesitamos, que somos muchas, pero tenemos que llegar a ser muchas más, y que el esfuerzo que realice es una inversión de la que no se arrepentirá. Las primeras astronautas en Marte, las que perfeccionen los robots cirujanos, las que nos traigan las energías del futuro, ellas están entre nuestras niñas”.