Más rigor e información para combatir el populismo alimentario



El sector de la alimentación es estratégico y de gran interés para la población. La alimentación influye en la sociedad y ocupa un lugar destacado en la vida de las personas puesto que es un requisito indispensable para la vida, por la influencia en el bienestar de las personas y su efecto en la salud y esperanza de vida.

 

En España tenemos sistemas de verificación de la calidad por parte de las administraciones públicas que muy probablemente estén entre los mejores del mundo y sin duda hemos evolucionado en la gestión de los sistemas de control del fraude y la red de alertas. La tecnología y la innovación científica nos ayuda en la detección del fraude, tanto a distribuidores como a fabricantes y exportadores; las empresas ganan eficiencia y control en temas relacionados con la gestión de las operaciones de distribución y la trazabilidad de los productos que se ponen a la venta y se trabaja en la mejora continua. Sin embargo, cada día surgen informaciones que generan desconfianza en el consumidor y ponen en entredicho la fiabilidad de la cadena alimentaria y el propio sistema de control de la administración.

 

Muchas veces estás informaciones están relacionadas con aspectos que no necesariamente tienen que ver con la calidad del producto, sino con la defensa de otro tipo de intereses ya sean de carácter empresarial, medioambiental o simplemente relacionados con posturas ideológicas. Lo preocupante es que ya sea por el planteamiento o ya sea por falta de conocimiento suficiente termina confundiendo al consumidor que a su vez desconfía de la calidad del producto o de su impacto sobre la salud.

 

Y esto es especialmente preocupante en un país donde no sólo el sector productor y la industria agroalimentaria tienen un enorme peso, sino donde la gastronomía por sí misma es un atractivo de indudable valor cultural y social reconocido internacionalmente.

 

Debemos trabajar para lograr que el rigor y la evidencia científica sean los parámetros que dirijan los temas relacionados con la alimentación. Es necesario asumir la responsabilidad de establecer mecanismos para transmitir de forma didáctica y seria la información técnica a la población, para evitar que mensajes poco claros y en muchos casos falsos, sobre productos, materias primas o procesos relacionados con la alimentación generen miedos innecesarios en la población. Es indispensable que las referencias del ciudadano sean los organismos y las personas de formación y prestigio académico y profesional así como que la Administración Pública sea portavoz de la garantía y seguridad de los productos.

 

A nivel nutricional, hay que conseguir trasladar al consumidor la importancia de una alimentación equilibrada y evitar la demonización de ciertos productos así como potenciar la actividad física.

 

Conseguir un buen enfoque y líneas de trabajo compartidas con diferentes grupos de interés será imprescindible para garantizar la confianza del consumidor en el sector de la alimentación.