El progreso es imposible sin el cambio



En un entorno cambiante y especialmente, en la época en la que vivimos y el ritmo al que se hace, la sociedad, las instituciones públicas, organizaciones de diferentes perfiles y las empresas están llamados a alinearse con estos cambios o, incluso, a ser los precursores.

 

De entre todos aquellos que forman una sociedad, quizá sean las organizaciones empresariales las que más sienten la obligación de esta continua transformación. Al final de cada trimestre, de cada año, la cuenta de resultados dictamina si se ha hecho bien, regular o mal y en función de ello se ponen en marcha diferentes planes. La alta competencia en muchos sectores y la incorporación de la tecnología en el ámbito privado son, sin duda alguna, grandes aceleradores de la toma de decisiones para poner en marcha procesos de transformación.

 

Con una exposición pública alta, en el caso de muchas compañías y especialmente en las cotizadas, los procesos de cambio son juzgados como factores de éxito o de fracaso para los futuros planes de negocio. La cuestión es el sentido de extraordinario que se le dan a los cambios, cuando debería ser lo habitual que cada cierto tiempo se produzca una transformación. La sociedad debería de estar acostumbrada a los relevos tanto en lo público como en lo privado y no vivirlo como un trauma.

 

Es muy habitual, por ejemplo en las compañías cotizadas de modelo anglosajón, que un presidente ejecutivo o un consejero delegado sea fichado para llevar a cabo un plan estratégico de cuatro o cinco años y una vez acabado venga otro, y así continuamente. Para las empresas familiares, en muchas ocasiones, este puede resultar un hándicap aunque puede suplirse con buenos equipos y apoyos externos.

 

Como decía el dramaturgo y político irlandés, George Bernard Shaw, “el progreso es imposible sin el cambio, y los que no pueden cambiar sus mentes no pueden cambiar nada”. El cambio no se hace por tanto en un solo un momento en la vida de una organización, es la constancia en el tiempo de ese cambio lo que la mantiene viva y la hace progresar.