Creerlo, para hacerlo y conseguirlo



En estos días que estamos dejando atrás un gran evento como es el Mundial de fútbol podemos reflexionar en lo que supone a nivel global. Nadie duda del gran impacto que tiene de promoción para el país en el cual se celebra y a nivel económico lo que supone, siempre y cuando haya una buena gestión detrás. Aquellos a los que les gusta el deporte y apuestan por él como motor de cambio social no pueden obviar que además de en los eventos de este calado, el impacto también debe provocarse en el día a día especialmente en otros deportes no tan de masas y en aquellos donde niñas y mujeres están consiguiendo grandes éxitos.

 

Visibilizar estos deportes y a estas mujeres debe ser un compromiso de todos. De las instituciones públicas dando un apoyo equitativo, de las federaciones apostando tanto por el deporte masculino como el femenino. Del público, acudiendo a los partidos y tratando a las deportistas, que son profesionales como lo que son, profesionales. De los medios de comunicación hablando por igual de los éxitos de ellos y de ellas. De las corporaciones respaldando con patrocinios el esfuerzo tanto de las deportistas de élite como a las de base o a las niñas que comienzan. Y a la sociedad en general, a los padres, a las madres que tienen hijas, sobrinas o primas que han elegido el camino del deporte.

 

Datos de la Asociación para el Deporte de Mujeres Profesionales apuntan a que mientras que las licencias en hombres superan los 2,8 millones, en las mujeres no llegan a 800.000. Mientras que los deportistas del alto nivel masculino son 2.900, las mujeres son 1.600, pero la efectividad a la hora de conseguir una medalla en los hombres alcanza el ratio del 80% mientras que en las mujeres el del 172%. Y en los medios el deporte masculino ocupa el 98,5% de la información y el femenino el 1,5%. Parece evidente que para aspirar a lo mismo, porque queda mucho por conseguir y los números lo reflejan, el esfuerzo cuando eres una mujer es mucho mayor.

 

Para revertir la situación solo hay que hacer una cosa, creérselo. Creer en que la práctica del deporte con un trato igualitario hace una sociedad más justa para todos, para mujeres y hombres. Porque creer en ello pone los pilares una sociedad más aspiracional, con unos retos mayores y un nivel de progreso mayor, para mujeres y para hombres.