Consumo de alcohol en menores, un problema de todos.



Que el 42% de nuestros jóvenes entre 15 y 17 años manifieste que les compensa el riesgo de beber, con un modelo que les lleva sistemáticamente a emborracharse tiene que llevarnos a pensar que tenemos un problema. Que la edad de inicio en este consumo sea los trece años, nos debería llevar a pensar que el problema es serio. De esto somos responsables todos. Les decía en mi introducción como nos planteábamos como compañía que podemos aportar, pero es inevitable cuando se trabaja en estos proyectos pensar como madre, como padre, como ciudadano o simplemente como persona. Y por este motivo cada vez que se revisa el proyecto existe la correspondiente lluvia de reflexiones y comentarios. Esto tiene su complejidad pero también su utilidad, porque después de preguntas y debates podemos definir posiciones.

 

Como compañía tenemos claro que es un problema social multifactorial que requiere de la implicación de TODOS. Sabemos que hay seguir trabajando en mejorar aquellos aspectos sobre los que podemos impactar; la formación de nuestros empleados, el mayor control posible en la venta de bebidas alcohólicas, y la transmisión de los mensajes más adecuados a través de nuestra comunicación comercial o corporativa contribuyendo a modificar la percepción de normalidad del consumo.

 

Ahora bien, esta contribución es una pequeña parte de este gran puzzle que se queda en nada si no existe mayor control sobre los puntos de venta que están fuera de la distribución organizada, y si además no tenemos en cuenta los diferentes modelos de desarrollo de comercio electrónico donde no existen controles fiables y el legislador debe tenerlo en cuenta desde el momento en el que se realiza la compra online hasta la entrega del pedido. Se ha de establecer también mayor control en el sector de ocio.

 

También se debe reflexionar sobre si la permisividad, o a veces la promoción, de las entidades locales frente a eventos que claramente llevan aparejados un consumo de alcohol es amplia. Lo es más, si como como padres o familia no nos implicamos, si como adultos no transmitimos modelos y valores alejados del consumo de alcohol. Cambiar una moda es difícil y modificar una cultura aún más.

 

Regular la accesibilidad y la publicidad suponen controlar un pequeño granito de arena que no acabará con el problema. La solución debe ser integral y de una forma u otra deben estar todas las partes. Desde luego no lo tiene fácil el legislador, pero si el debate es sensato y si de verdad nos importan nuestros menores tiene que existir un punto de encuentro razonable para todos.

 

Desde DIA queremos aportar y queremos hacerlo sin demonizar productos, ni mercados ni criminalizar a los menores, porque a riesgo de ser pesados seguimos pensando que #menoressinalcohol, #unretodetodos #menoresniunagota.